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miércoles, 5 de marzo de 2025
La Historia de Bobby de Edimburgo: El Perro Más Fiel de Escocia
Bobby era un Skye Terrier que perteneció a John Gray, un policía nocturno en Edimburgo durante el siglo XIX. John Gray, conocido cariñosamente como "Auld Jock", encontró en Bobby a un fiel compañero que lo acompañaba en sus rondas nocturnas. Sin embargo, en 1858, Gray falleció a causa de la tuberculosis y fue enterrado en el cementerio de Greyfriars Kirkyard.
La devoción de Bobby no pasó desapercibida para los ciudadanos de Edimburgo. Pronto, los vecinos y visitantes comenzaron a llevarle comida y a brindarle cuidados. En 1867, cuando se estableció una ley que requería licencias para los perros callejeros, el Lord Provost de Edimburgo, Sir William Chambers, conmovido por la historia de Bobby, le compró una licencia y le proporcionó un collar, asegurando que pudiera permanecer en la ciudad sin ser sacrificado.
Bobby falleció el 14 de enero de 1872, después de haber pasado 14 años fielmente junto a la tumba de su amo. Aunque, según las normas del cementerio, los perros no podían ser enterrados en suelo sagrado, las autoridades hicieron una excepción y le permitieron un entierro cercano a la tumba de John Gray en Greyfriars Kirkyard.
La historia de Bobby conmovió tanto a la sociedad escocesa que, en 1873, la filántropa Lady Burdett-Coutts encargó una estatua y una fuente en su honor. La estatua de Bobby se encuentra justo enfrente del pub Greyfriars Bobby’s Bar y es una de las atracciones más fotografiadas de Edimburgo.
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